«Parece un gobierno de ocupación que viene a romper las capacidades del país»

El economista de MATE analiza con dureza el impacto de las políticas fiscales de la actual gestión. Señala un retroceso histórico en el poder de compra de asalariados y jubilados, y describe un escenario de desfinanciamiento planificado que debilita las funciones básicas del Estado nacional.

Claudio Deluca: Buen día, Lavih. ¿Cómo te va? Claudio Deluca te saluda. Vamos a charlar sobre el informe correspondiente al mes de junio que acaban de publicar desde el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, un trabajo que analiza salarios, jubilaciones y empleo. El gobierno suele destacar que la inflación bajó respecto a los picos de 2024, pero ustedes señalan que esto no alcanza para hablar de una mejora económica. ¿Qué panorama muestra este informe?

Lavih Abraham: Efectivamente, la inflación actual es menor que la de fines de 2023 o de principios de 2024. Sin embargo, hace un año que la inflación interanual se mantiene en niveles muy altos, alrededor de los 33 puntos. Aunque en los últimos meses se observa una desaceleración, esto no significa que haya menos inflación, sino que dejó de aumentar a un ritmo cada vez más acelerado. Si la tendencia continúa, a fin de año se podría llegar a una inflación acumulada del 27% o 28%. Hoy en día, un 33% de inflación interanual sigue siendo un número muy elevado en comparación con los primeros años de gestiones anteriores. Sigue siendo una inflación alta, por lo que no consideramos que sea un logro tan claro como el gobierno intenta presentar. Este es el primer dato relevante a considerar.

Claudio Deluca: Hay un dato que se repite mes a mes: tanto los salarios públicos como los privados siguen por debajo del nivel que tenían al comienzo del gobierno, aunque con diferencias importantes entre ambos sectores.

Lavih Abraham: La inflación por sí sola no define la situación económica; lo importante es comparar el crecimiento de los sueldos con el de los precios. Si los salarios crecen menos que la inflación, hay una pérdida de poder adquisitivo. A principios de este año se registró una caída muy importante que no se ha recuperado. Actualmente, los salarios estatales están severamente afectados, en sintonía con la premisa del presidente de desmantelar el Estado. Una de las formas de hacerlo es deteriorando los ingresos de sus trabajadores. En el ámbito nacional, los sueldos registran una pérdida de poder adquisitivo de entre el 22% y el 30% en comparación con 2023. Esto provoca que muchos empleados sean despedidos o decidan renunciar, debilitando la capacidad del Estado para prestar servicios esenciales a la población.

Claudio Deluca: En el informe calculan una enorme transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia otros sectores de la economía. ¿Cómo se produce este proceso y quiénes son los beneficiarios de esta transferencia millonaria?

Lavih Abraham: La pérdida de poder adquisitivo que sufre cada trabajador mes a mes representa recursos que dejan de estar en sus bolsillos. En promedio, la pérdida acumulada para un trabajador estatal o del sector público es muy significativa si se compara con el año anterior. Multiplicando esa diferencia por la cantidad de trabajadores registrados, tanto públicos como privados, se obtiene una masa de dinero enorme que se desplaza de los asalariados hacia otros sectores. Los principales beneficiarios no son los comercios de cercanía, sino los grandes grupos económicos y el capital financiero, que capta estos recursos mediante instrumentos de deuda pública y de mercado.

Claudio Deluca: Otro de los sectores golpeados es el de los jubilados. ¿Qué muestran los datos sobre el deterioro de su poder de compra y cómo evalúan su situación actual? Las consecuencias sociales son muy graves.

Lavih Abraham: Los jubilados perdieron en los primeros meses de esta gestión casi un 40% del poder adquisitivo de la jubilación promedio. Aunque en la última parte del año se implementó una fórmula que ata los haberes a la inflación, esto solo estabiliza la pérdida en un nivel muy bajo. En comparación con 2023, la jubilación promedio registra una caída de poder adquisitivo cercana al 24%. Es decir, si antes un jubilado podía comprar el equivalente a 100 unidades de una canasta de bienes, hoy solo puede adquirir 76. Esto representa una pérdida de consumo muy importante que equivale a varios meses de haberes no percibidos si se acumula desde el inicio de la gestión.

Claudio Deluca: El informe también alerta sobre un crecimiento histórico en la morosidad de las familias. Se observa cómo el endeudamiento reemplaza al salario como forma de sostener el consumo.

Lavih Abraham: Así es. Se facilitó y desreguló el acceso a créditos rápidos a través de aplicaciones digitales y plataformas financieras, lo que llevó a que muchas familias se endeudaran para cubrir gastos cotidianos o creyendo que podrían afrontar esos compromisos más adelante. Esto generó un aumento notable en la cantidad de personas endeudadas y, al mismo tiempo, un incremento en la tasa de morosidad, es decir, de personas que no pueden pagar sus cuotas a término. Las tasas de morosidad son muy altas en tarjetas de crédito, préstamos personales y créditos ofrecidos por proveedores no financieros. Al no contar con ingresos suficientes debido a la caída de los salarios, muchas personas se ven imposibilitadas de cumplir con los pagos, lo que genera un círculo de sobreendeudamiento.

Claudio Deluca: A esto hay que sumarle el circuito informal de prestamistas en los barrios, una realidad difícil de medir pero sumamente grave, donde las familias recurren a financiamientos de alto riesgo que a veces derivan en situaciones de extorsión y despojo.

Lavih Abraham: Sin duda. Nosotros analizamos el mercado formal, pero la frontera entre lo formal y lo informal se ha vuelto muy delgada con ciertas aplicaciones financieras que operan con mínimos requisitos. Algunas de estas plataformas exigen acceso a los contactos del teléfono celular del usuario como condición para otorgar el préstamo y luego utilizan esa información para enviar mensajes de cobro o amenazas a familiares y conocidos si hay demoras en los pagos. Es una situación muy dolorosa para muchos hogares que terminan recurriendo a un segundo o tercer crédito con tasas aún más altas para intentar saldar deudas anteriores, lo que termina comprometiendo gran parte de sus ingresos.

Claudio Deluca: Si observamos los indicadores de inversión, tampoco se perciben señales de recuperación. Cae la compra de maquinaria importada a pesar de las condiciones cambiarias. ¿Qué lectura hacen de esta falta de inversión privada?

Lavih Abraham: Muestra una falta de confianza o compromiso con el desarrollo productivo futuro de la economía. La inversión representa siempre una apuesta por ampliar la capacidad productiva, incorporar tecnología o mejorar procesos. Si esa inversión se reduce, es porque el empresariado no ve un horizonte de crecimiento. El modelo actual no está orientado al mercado interno ni al fomento del consumo popular. Al contrario, se observa una tendencia a la primarización y al desmantelamiento de capacidades científicas, tecnológicas e industriales acumuladas durante generaciones, lo que desalienta cualquier iniciativa de inversión a mediano o largo plazo.

Claudio Deluca: El consumo sigue mostrando debilidad, mientras se deteriora el empleo formal y aumenta la informalidad. ¿Consideras que estamos ante un cambio estructural en el mercado laboral o es un fenómeno transitorio?

Lavih Abraham: Es un cambio de carácter estructural bajo este esquema económico. Se observa una pérdida importante de puestos de trabajo asalariados registrados en sectores clave como la industria o la construcción, empleos que generalmente cuentan con convenios colectivos, aportes y beneficios sociales. Estos puestos destruidos están siendo reemplazados por modalidades informales, de menor calificación o vinculados al autoempleo de subsistencia, que carecen de estabilidad, protección de salud o previsión social. El resultado es una precarización generalizada de la fuerza de trabajo.

Claudio Deluca: Respecto al ajuste fiscal, el informe señala que el Estado gasta menos pero también recauda mucho menos. ¿Qué riesgos implica sostener este esquema de ajuste en el tiempo?

Lavih Abraham: El principal riesgo es el retiro del Estado de sus funciones esenciales de regulación y provisión de bienes públicos. Un Estado desfinanciado pierde la capacidad de garantizar salud, educación, infraestructura científica y seguridad social de calidad. Esto profundiza las desigualdades sociales, ya que quienes no cuentan con recursos propios quedan excluidos del acceso a servicios básicos. La reducción de la inversión pública y el debilitamiento de los organismos estatales afectan directamente el desarrollo social y productivo del país.

Claudio Deluca: Por último, desde algunos sectores oficiales se anticipa que en los próximos días la inflación mensual podría ubicarse por debajo del 2%. ¿Qué análisis o estimaciones manejan ustedes al respecto?

Lavih Abraham: Nosotros no realizamos proyecciones o estimaciones de corto plazo sobre la inflación mensual; preferimos analizar la evolución estructural del modelo económico y el impacto real en el empleo, los salarios y las condiciones de vida. Dejamos las estimaciones coyunturales a las consultoras especializadas.

Claudio Deluca: Te lo consultaba porque varios oyentes nos habían planteado la inquietud tras la última entrevista, por lo que consideré oportuno que lo aclares directamente. Muchas gracias por tu tiempo, Lavih.

Lavih Abraham: Gracias a vos, Claudio. Un saludo.